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Nieves mexicanas: 6 lugares imperdibles para refrescar el alma

Descubre encantadores y tradicionales rincones que elaboran estas dulces creaciones desde hace varias generaciones

Sin importar si la prefieres en cono o vasito o si te gustan los sabores tradicionales o las creaciones exóticas, cualquier gusto o momento, es perfecto para refrescar el alma con unas deliciosas nieves mexicanas. Descubre 6 lugares imperdibles para vivir esta rica experiencia.

Las mejores nieves mexicanas: 6 rincones imperdibles

Descubre encantadores pueblos mágicos, barrios cargados de tradición y ciudades coloniales que resguardan entre sus calles con rincones que elaboran las mejores nieves mexicanas.

1. Tepoztlán, Morelos

Las creaciones de Tepoztlán no pueden faltar en esta lista de las mejores nieves mexicanas, aunque tienen heladerías en otras partes del país, es mejor probarlas en su cuna.

Entre los sabores clave están Beso del Tepozteco, Chinelo, Eclipse, Oración de Amor, Maona, entre muchos más que van desde combinaciones únicas hasta esos sabores que todos conocemos como por ejemplo limón, queso, chocolate con menta y piñón.

Por supuesto que disfrutar estas ricas nieves mexicanas con el cerro del Tepozteco de fondo hacen la experiencia, francamente, inolvidable.

Dicen que hay tres razones para visitar este pueblo mágico: los singulares riscos, los vestigios de la antigua civilización que habitó la zona, hace más de 900 años y sus calles adoquinadas repletas de típicas casonas.

2. Dolores Hidalgo, Guanajuato

Aunque en todo el estado de Guanajuato hay opciones de nieves mexicanas, las creaciones de este pueblo mágico han ganado fama por su originalidad, pues aquí podrás degustar una deliciosa nieve de vino, arándanos, maracuyá, los más atrevidos pueden probar una nieve de xoconostle, mole y hasta de cerveza.

Un imperdible es el Museo José Alfredo Jiménez, espacio en honor al músico oriundo de este lugar.

3. Mérida, Yucatán

En un clima cálido las nieves mexicanas no pueden faltar y los sorbetes yucatecos son un must si se visitar esta zona.

En el Centro Histórico está la Sorbetería Colón que data de 1907. Hay de pitahaya, sandía, coco, cacahuate y frutas de temporada y muchos sabores más.

Para seguir en línea con herencias culturales, recomendamos el Gran Museo del Mundo Maya o ver un juego de pok ta pok, una de las actividades recreativas que practicaba esta cultura y, ¿por qué no? descansar en Casa del Maya para seguir con ese mood.

4. Pátzcuaro, Michoacán

Se dice que fue en 1905 cuando don Agapito Villegas creó la famosa nieve de pasta.

Hoy, la nevería La Pacanda con más de 115 años de historia, continúa con la tradición de esta nieve elaborada a base de almendras, miel y leche, la cual sigue siendo un obligado para los amantes de las nieves mexicanas.

Un atractivo imperdible de Pátzcuaro es la Casa de los 11 patios, que además de albergar lo más representativo del arte regional, reúne a los maestros artesanos locales en el ejercicio de su actividad. En este rincón artístico es posible ver a los artesanos creando auténticas obras de arte.

5. Santiago Tulyehualco, Ciudad de México

No es necesario salir de la Ciudad de México para disfrutar de unas nieves mexicanas, solo es necesario visitar Santiago Tulyehualco, un barrio en la alcaldía de Xochimilco, que se ha ganado las palmas con su Feria de la Nieve.

De hecho, este evento, año con año atrae a visitantes y productores de nieves mexicanas que sorprenden con sabores como tequila, nopal, hierbabuena, mazapán, chicarrón, beso de vampiro y una infinidad de opciones que hacen querer probar todas.

6. Atlixco, Puebla

El estado es famoso por su chile en nogada y tanto es el amor por este platillo que se ha convertido en el sabor de una original nieve que es posible probar en este pueblo mágico.

La heladería de este lugar es sencilla y llena de tradición -iniciaron en 1959- donde hay otras sorpresas como nieves de chapulines, mole poblano, pinole, mezcal, cecina y ponche.

Aunque su plaza principal tiene un encanto único, no se debe perder la oportunidad de subir el cerro o visitar el Museo de Bonsai.



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