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El Museo Cabañas, albergue de obras de José Clemente Orozco

Este recinto de Guadalajara adapta murales a lenguaje incluyente

Te invitamos a conocer el Instituto Cultural Cabañas, un recinto cuya presencia arquitectónica es suficiente motivo para viajar a Guadalajara —cuando las condiciones sanitarias lo permitan— y confirmar con tus propios ojos por qué fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Ampliamente conocido en Jalisco, los muros, bóvedas y el tambor de la cúpula del Museo Cabañas resguardan nada menos que 57 frescos —realizados en los años 1938 y 1939— que abordan temas relacionados con la Conquista, religión, industria, creación, nuestras raíces indígenas y la historia de México, obra del gran muralista José Clemente Orozco.

Arte para todos

El Museo Cabañas, conocido como Hospicio durante gran parte de los siglos XIX y XX, trasladó las obras del muralista mexicano a los lenguajes Braille y de señas, para que las personas con discapacidad visual y auditiva accedan a este acervo artístico.

Así, piezas tan importantes para el arte mexicano como El hombre en llamas serán accesibles a personas con discapacidad, para que tengan una experiencia más sensible y completa. No está de más recordar que este museo resguarda la colección de obra en papel más grande de este artista.

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Con ayuda de guías auditivas, los visitantes del Museo Cabañas con discapacidades visuales podrán conocer el significado de los murales, así como su descripción y su contexto histórico y artístico. 

Además, en los diferentes espacios, como la bóveda donde se encuentran los murales, podrán solicitar material didáctico táctil y en Braille para percibir las piezas y sus diferentes componentes. 

Por otra parte, las personas con discapacidad auditiva podrán acceder a videos informativos y explicativos en lengua de señas y subtítulos.

Un edificio con historia 

La Casa de la Misericordia, como se llamaba el Museo Cabañas antes de la Independencia de México, se convirtió en cuartel español hasta 1829, cuando reanuda sus labores humanitarias y empieza a ser conocido como Hospicio Cabañas.

Un siglo después, cuando estalla la Revolución, el inmueble es administrado por el gobierno, para después regresar a sus labores de asistencia social hasta 1980.

Con una planta simétrica que queda dividida por la cruz de su capilla mayor —de estilo toscano—, el inmueble es considerado una de las muestras más destacadas de la arquitectura neoclásica en México. 

Si lo visitas, cuando te sitúas enfrente puedes mirar su fachada con un frontón liso sostenido por seis columnas dóricas. Hacia el fondo se asoma la cúpula de la capilla mayor, sostenida por dos círculos concéntricos de columnas dóricas y jónicas.

Cuando traspases la entrada, date un tiempo para conocer sus 23 patios de distintos tamaños, todos bordeados por 72 pasillos cubiertos y delimitados por arcos y columnas de estilo toscano. Al final de este pequeño paseo, lo más probable es desees regresar más veces. 



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