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Almohadas, mitos y realidades de su higiene

La calidad de los materiales y el tipo de usuario, factores a tomar en cuenta

Dicen que son las mejores confidentes, pero lo que sí está comprobado es que las almohadas pueden ser la diferencia entre una noche de sueño reparador o de insomnio poco o nada deseado.

La noche y el momento de dormir son esenciales para que el cuerpo y la psique se autorreparen. Por eso la higiene de colchón, sábanas y, en especial, las almohadas es esencial para que Morfeo cumpla su misión de la mejor manera.  

Por ello, a continuación te presentamos los principales problemas de la falta de higiene en una almohada, algunos consejos de cuidado y cada cuándo es necesario hacer un cambio

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Los “huéspedes”

La almohada es un accesorio que se mantiene en constante contacto con la cabeza. Y recuerda que cara, nariz, boca, oídos y ojos son las vías más tradicionales para que los microorganismos ingresen a tu cuerpo. 

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Una higiene correcta ayuda a eliminar bacterias, gérmenes y hongos nocivos para tu bienestar. Durante la noche, saliva, sudor, caspa y otros fluidos humanos caen en las almohadas, promoviendo así el ambiente ideal para ciertas bacterias, ácaros y otros gérmenes

El contacto con almohadas alas que se les aplica poca higiene puede provocar:

  • Acné
  • Cuadros alérgicos
  • Conjuntivitis
  • Infecciones en los pulmones
  • Otitis
  • Problemas en la garganta
  • Resfriados

La higiene

Una correcta limpieza dependerá del material con que se elaboró la almohada. Algunas se pueden lavar a mano y otras en lavadora, pero hay otras que no pueden siquiera entrar en contacto con el agua.

Rellenas de plumas: si son naturales, los expertos de Luuna —empresa mexicana dedicada a la venta de productos de descanso— no recomiendan lavarlas, sólo utilizar fundas dobles. En el caso de las sintéticas, sí se pueden lavar. 

Para ello, te aconsejamos utilizar pelotas de tenis dentro de una media y meterlas entre las plumas para que éstas no se compacten. Puedes secarlas al aire libre.

Relleno sintético: por lo general no existe ningún inconveniente para lavarlas, pero eso sí, te recomendamos leer las instrucciones de lavado.

Viscoelásticas: populares por la calidad de descanso que te proporcionan, no pueden meterse a una lavadora, pues perderá sus propiedades elásticas y se dañará por completo. Lo recomendable es utilizar doble funda para protegerlas de la suciedad externa. Si se mancha, puedes utilizar una toalla humedecida con agua tibia y un poco de jabón. 

¿Cuándo cambiarla?

Para saber cuándo sustituir tu almohada, existe una técnica bastante útil: dóblala por la mitad y suéltala; si vuelve a su estado inicial, se halla en buen estado; si no, es momento de cambiarla. 

También hay que tomar en cuenta otros factores, como el tipo de persona que usa la almohada y los cuidados.

Es conveniente que un adulto promedio cambie sus almohadas entre seis y 12 meses; en el caso de los niños y adultos mayores, necesitan un cambio con mayor frecuencia, por ejemplo entre cuatro y ocho meses.



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